El interés del pueblo por conocer su historia es tan natural que contiene las dos condiciones de la necesidad: es la exigencia de un derecho y el cumplimiento de una obligación. Todos los medios de expresión y de comunicació serán siempre pocos para ofrecer y alcanzar este conocimiento.
Nos valemos del cómic porque creemos que la imagen, predominante sobre el texto, puede atraer lectores, o simplemente ojeadores, dentro de un sector más ancho que el de los atraídos por la letra desnuda. La imagen desvela la memoria visual, más sensible, normalmente, que la que retiene el concepto y fija la noticia de los momentos históricos de nuestra vida colectiva con impronta más viva y más duradera.
Esta misma intención ha aconsejado la utilización del chiste, del humor, de la broma: dar a los hechos del pasado un paralelo de actualización humorística, a fin de confirmar, hasta allí donde es posible, el viejo dicho, según el cual la historia se repite y es por ello que los antiguos romanos la denominaban magistra vitae, maestra de la vida.